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Viaje al Concejo de Adiós
Fdo: Vidal Vides Cerero (1 de Mayo del 2010)
 
 

Con la satisfacción de haber encontrado el pueblo de Azcárate y en él una casa con el escudo heráldico del apellido Azcárate, puse rumbo a explorar otros lugares en los que estuvieron instalados miembros del apellido Azcárate. De dichos lugares he conocido su existencia a través del pleito interpuesto por D. Pedro José de Azcárate con la ciudad de Moguer (Huelva) en el año de 1779. Dicho Azcárate se instaló en Moguer como Administrador de la Real Aduana y Subdelegado de Marina allá por el año 1750, era natural del concejo de Salinas de Monreal y su padre, abuelo y bisabuelo naturales del concejo de Adiós (Navarra). En dicho documento hay una explicación genealógica bastante interesante en la que da nombres, lugares de residencia, etc.


Por ello busqué en el mapa y localicé el concejo de Adiós, acceso, distancia, etc, hasta que encontré que la forma más rápida y fácil era llegar hasta Puente la Reina y desde allí coger dirección a la ermita de Santa María de Eunate. Pasando la entrada a dicha ermita, que se deja a la derecha, la siguiente salida es a la izquierda e indica directamente el acceso al pueblo de Adiós.


Adiós es un municipio de Navarra, a 25 km de su capital (Pamplona). Se encuentra en las faldas de la Sierra del Perdón, barrera natural entre la cuenca de Pamplona y La Ribera. Es un pueblo pequeñito, unos 185 habitantes en 2009 con una extensión de 770 hectáreas. En los alrededores se ven unas tierras fértiles dedicadas en parte al cereal y en parte a productos hortícolas.


Te da la bienvenida al pueblo la típica placa indicativa del comienzo de la zona urbana, donde se ven viviendas de reciente creación. Un poco más adelante ya se ve el típico azulejo navarro con el nombre de la localidad acompañado del escudo heráldico de Navarra y de Adiós, colocada en una vivienda que seguramente estará restaurada y que aunque seguramente sería cuando se colocó la primera vivienda del pueblo, ahora está ya dentro del casco urbano.


El pueblo está tiene una pendiente no muy pronunciada hacia el valle. Discurren por el calles con una holgada anchura y amplias plazas, algunas ajardinadas, que hacen la conducción por el bastante fácil. Marché como es típico, hacia la Iglesia de la localidad, y en una pequeña zona ajardinada, anexa a la Iglesia me encontré con una columna con una cruz arriba, a modo de los cruceiros del camino de Santiago, con la diferencia de que el camino hacia Santiago pasa por la parte baja del valle, en concreto por la ermita de Santa María de Eunate. Podría ser la reminiscencia de las antiguas picotas donde se ajusticiaban a los reos en la antiguedad, pero el lugar típico de colocación era en las entradas a la localidad, no anexa a la Parroquia. El hecho es que ahí está con su césped alrededor coronado por un crucifijo todo ello en piedra.


La Iglesia Parroquial está consagrada a San Andrés y tiene anexa una vivienda que supondremos que es de la misma Parroquia, bien como vivienda del Párroco, bien como salones para usos varios de la misma. En esta Iglesia tampoco pude entrar, como desgraciadamente en casi ninguna ya que están siempre cerradas, así que me conformé con verla desde fuera. Sin saber de arte y con la inestimable ayuda que, como siempre nos presta internet, puedo decir las palabras de aficionado respecto a la descripción. Así, con la única visita por el exterior, es casi en su totalidad construida en piedra de sillería utilizando poco o casi nada piedra de mampuesto. No se si el techo interior es abovedado o de madera, pero la cubierta exterior es a dos aguas con estructura de madera y tejas rojizas sobre ella. Anexa en un lateral tiene una torre campanario, que tiene que haber tenido una restauración o reconstrucción posterior a su construcción, ya que ha cierta altura la piedra cambia a ladrillo cocido, cambiando completamente de estilo. El acceso es lateral por medio de un pórtico también en piedra de sillería, que corona una hornacina con la imagen de San Andrés.


Delante de la Iglesia se encuentra una plaza bastante amplia y anchas calles, donde se encuentra tanto la propia Iglesia, como el "cruceiro" y la fuente. Si he de decir que me llamó la atención que la Iglesia está rodeada por la plaza y edificaciones en un 75%, teniendo el 25% restante limitando con el campo libre. No está el pueblo construido todo alrededor de la Iglesia como estoy acostumbrado por la zona de la que soy.


En la misma plaza donde se encuentra la Iglesia hay una fuente típica de las que servían de abrevadero, pero a diferencia de muchos lugares, esta aún se conserva. Es curioso que sea la fuente de la que con casi toda seguridad se estuvo abasteciendo el pueblo tanto para las personas como para los animales y ahora resulta que el agua no es potable, incongruencias de la vida.


Después de ver la Iglesia y la plaza del pueblo me fui a ver algunas casas de las que tenían escudos heráldicos en las fachadas. Las había ido viendo al entrar por el pueblo pero si pararme en detalle, cosa que haría cuando fuera a pie y cámara en mano. Sin quererlo me metí en la calle mayor, nombre típico de las calles de antaño y que te asegura que la calle tiene antiguedad. En ella observé una casa bastante bien conservada que tenía un escudo heráldico en su fachada. Me acerqué hasta ella y la casa se llama Casa Mendiondo. Cierto es que no se si por existir en el un bar o por ser el apellido de los actuales propietarios, no sé, a medida que me acerqué y me fui fijando con detalle en el escudo heráldico quede extasiado al ver que el escudo en cuestión era el de los Azcárate.


Este escudo se le ve ya un poco más ornamentado que el que vi en Azcárate, seguramente por ser de época posterior. Del escudo en cuestión me llamó la atención dos cosas principalmente:


1.- El escudo no tiene cuatro cuarteles repetidos dos a dos, sino que es partido en pal sin haber repetición de dichos cuarteles.


2.- El escudo tiene nombre, así en la parte inferior del escudo aparece la leyenda que textualmente dice: "ARMAS DE LOS AZCARATES" Aún estaba yo "flipando en colores", como suele decirse ahora, con respecto al "descubrimiento" hecho, cuando en la casa de justo de enfrente me topé con otro escudo exactamente igual.


Esta vivienda en concreto, no se si será más antigua que la anterior o no, lo que si es cierto es que en el estado de conservación hay una diferencia abismal. Tiene toda la pinta de estar deshabitada y de que el mantenimiento que le realizan es nulo. Tendrá el problema de que estará catalogada y hoy día ante una catalogación de cualquier tipo hay que pedir permiso hasta para colgar un cuadro, por lo que si el propietario no es curioso, tiene medios, sobre todo económicos, y le gusta, muchas veces estas herencias parecen más una carga que otra cosa, por lo que muchos optan por el abandono a la espera de que el tiempo arruine todo y consigas un solar que es mucho más barato edificar desde los cimientos que restaurar un edificio anterior bajo unas estrictas normas y que nunca dejará de ser algo viejo restaurado.


El escudo en sí es el mismo, con menos ornamentación, en lo que a lambrequines se refiere, y con el burlete bastante pero conservado, faltándoles casi todas las puntas de las plumas. En este escudo también aparece a quien pertenece, o mejor dicho a que apellido pertenece. Concretamente en los dos ángulos inferiores, en esta se observa peor que en el escudo anterior. El texto es el mismo: "ARMAS DE LOS AZCARATES".


Ya que estaba allí en Adiós, me parecía feo no ver las dos casas con escudos heráldicos que vi a medida que entraba en el pueblo. Una estaba en estado de mala conservación y la otra parece que ha tenido una restauración reciente y la conservación es estupenda. Las casas son las que siguen:


He de reconocer que me gustó más Adiós que Azcárate, por la orografía del terreno, la disposición urbanística, las zonas cultivables de los alrededores, incluso hacía mejor tiempo cuando visité Adiós que cuando estuve en Azcárate, todo influye, aunque creo que lo que más influyó fue el no encontrarme las casas convertidas en establos y la identificación propia de los escudos.


Marché de Adiós satisfecho y contento por todo lo visto, "borracho" de un pueblo por el que hace unos 350 años vivían ascendientes directos míos. Me quedaban unos 200 km hasta llegar a mi casa (accidental, que todo hay que decirlo) pero me paré para ver la Ermita de Santa María de Eunate y darle gracias a la Virgen por todo lo que me había permitido de ver y de disfrutar.